domingo, 17 de febrero de 2019

Low-Carb Diet y Diabetes



No es nada nuevo. Las dietas bajas en hidratos de carbono se utilizaron como casi único tratamiento de la diabetes hasta 1921. En esa época, la diabetes tipo 1 suponía la muerte de la persona afectada en un periodo de pocos meses. Para controlar la hiperglucemia se prescribían dietas ricas en grasa y proteína, con el mínimo aporte posible de hidratos de carbono. En la imagen aparece un ejemplo de una pauta utilizada en 1919.




Fuente: Total dietary regulation in the treatment of diabetes by F. Allen, et al., NY, 1919


La falta de insulina obligaba a este tipo de alimentación, con el único objetivo de alargar (por desgracia solo ligeramente) la esperanza de vida de las personas con diabetes. No obstante, el resultado tampoco era demasiado espectacular.

Incluso, las pautas eran mucho más estrictas que la reducción de hidratos de carbono... El 13 de febrero de 1916 The New York Times publicaba la noticia de un nuevo tratamiento para la diabetes.


 Fuente: The New York Times




¿Imagináis que publicaban el descubrimiento de un nuevo fármaco o similar a la insulina? Pues no. Se trataba de la pauta creada por los doctores Alan y Joslin (si, el del clínica Joslin) basada en el ayuno como tratamiento de la diabetes. Si, habéis leído bien, el ayuno. Es gracioso como muchos creen que están inventado la dietética o la dietoterapia y esto ya se hacía hace más de 100 años.

El uso de la insulina en los años 20 del siglo pasado abrió la puerta a la entrada masiva de los hidratos de carbono en la vida de las personas con diabetes. Las pautas de insulinización con insulinas de acción lenta y rápida permitieron incluir hidratos de carbono de forma fácil, intentando imitar el funcionamiento del páncreas de la persona sin diabetes. Tanto fue así que en los años 80 y 90 se llegaba a recomendar que los hidratos de carbono deberían constituir más del 55-60% del aporte energético diario.

Se trataba por aquel entonces de intentar liberalizar la alimentación de las personas con diabetes tipo 1. Contar hidratos de carbono e inyectar insulina rápida en función de esos hidratos de carbono permitía comer lo que la persona decide en cada momento. La aparición de bombas de insulina, análogos e insulina rápida y posteriormente, sensores de glucosa, ayudaron a que esta manera de tratar la diabetes se realizara con todas las garantías.

Pero en los últimos años, han empezado a aparecer estudios que cuestionan que los hidratos de carbono deban tener tanto protagonismo en la alimentación, en personas con o sin diabetes. Incluso, uno de los organismos de referencia, la American Diabetes Association (ADA) empezó a incluir en sus recomendaciones las dietas bajas en hidratos de carbono como una posible pauta de alimentación.

Y en estas estábamos cuando el pasado mes de mayo, apareció una publicación en la revista Pediatrics con un estudio sobre dieta baja en hidratos de carbono en el tratamiento de la diabetes tipo 1.




El estudio tuvo una gran repercusión mediática y, de nuevo, The New York Times recogía esta noticia. Algo más de 100 años después habíamos vuelto a la casilla de salida, volviendo a tratar la diabetes tipo 1 con una dieta baja en hidratos de carbono.


 Fuente: The New York Times




En el estudio publicado en Pediatrics http://pediatrics.aappublications.org/content/141/6/e20173349 se publicó que aquellos niños y adultos que seguían una dieta muy baja en hidratos de carbono mantenían un espectacular buen control glucémico, con una hemoglobina glucosilada de 5,7% y disminuyendo notablemente la frecuencia de hipoglucemias. Casi casi milagroso…

¿Porqué funcionarías estas dietas bajas en hidratos de carbono? la explicación propuesta es que al reducir la cantidad de hidratos de carbono en cada comida se reducen las dosis de insulina rápida utilizada y con ello obtiene una menor variabilidad glucémica en las horas posteriores a las comidas. Esto incluiría también una menor frecuencia de hipoglucemias al mantener niveles de insulina en sangre más bajos durante el día.


Pero antes de explicar el estudio, un apunte: ¿Qué es una dieta baja o muy baja en hidratos de carbono?




La definición de dieta baja en hidratos de carbono no está todavía bien establecida, pues existen diferentes niveles de reducción. Incluso se denomina dieta muy baja en hidratos de carbono, como aquella que aporta menos de 60-70g diarios de hidratos de carbono. ¿Os suena aquello de dieta cetogénica? Pues son estas. Al reducir los hidratos de carbono el organismo utiliza más grasas para obtener energía y de ellas se producen los cuerpos cetónicos.

Pues bien, en el estudio publicado el mayo pasado en Pediatrics utilizaban una dieta muy baja en hidratos de carbono, con solamente 30g diarios. Para conseguirlo la alimentación se basaba en alimentos ricos en proteínas y grasas, excluyendo harinas, frutas y algunas verduras de mayor contenido en hidratos de carbono.

Estos espectaculares resultados fueron intensamente criticados (¿no podía ser tan bueno como para ser verdad?). En realidad, el estudio era el resultado de una encuesta online a partir de un grupo de Facebook llamado TypeOneGrit. Esta es una comunidad de seguidores de dieta low-carb, con o sin diabetes. ¿Cuál es el problema principal? Pues que no se trata de un estudio bien diseñado pues no es representativo de todas las personas con diabetes pues se entiende, que las personas que siguen en ese grupo son aquellas que la dieta baja en hidratos de carbono les ha funcionado correctamente. Por tanto, no tendríamos información de aquellas que la han dejado de seguir o a los que no les ha funcionado.
Un ejemplo un poco tonto: imaginad que preguntamos sobre cuál es el mejor partido político solamente a los afiliados de ese mismo partido. ¿Será representativo? ¿Qué pasa con el resto de votantes?

Para obtener más información, buscamos las publicaciones científicas que han evaluado este tema. Cabe advertir que, todavía, no hay demasiada información. Existen estudios que analizan este tema, pero todavía no son suficientes para establecer una respuesta clara. Recordad, el que un estudio afirme que haciendo A pasa B no es suficiente para poder asegurarlo.

A finales de 2018 apareció una publicación  https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/30362180 de uno de los mejores grupos de expertos en alimentación y diabetes tipo 1.





En este artículo se revisan todos los artículos publicados sobre el tema. En esta revisión se reconoce que la dieta baja en hidratos de carbono tiene efectos beneficiosos sobre el control glucémico, pero son necesarios más estudios para poder asegurarlo definitivamente.


Esto no quiere decir ni que si ni que no, sino que todavía es pronto para dar una respuesta. Faltan más estudios que ayuden a saber más sobre el tema.

En primer lugar, se abordan algunos de los efectos adversos que se han asociado a este tipo de pauta alimentaria en personas con diabetes tipo 1:
-       Reducción del ritmo de crecimiento.
-       Alteraciones de los lípidos en sangre
     Aumento del riesgo de hipoglucemias y de cetoacidosis.
-       Déficit del aporte de micronutrientes.
-       Falta de seguimiento de la dieta.

Uno de los problemas más importantes es la alteración del ritmo de crecimiento. La explicación seria que una dieta muy baja en hidratos de carbono, al aportar más grasas y proteínas, puede ser más saciante y finalmente dar lugar a una menor ingesta energética total. El problema no estaría en el menor aporte de hidratos de carbono sino en un aporte menor de energía de la necesaria para un correcto crecimiento y desarrollo corporal.
Además, cabe recordar que las guías de la sociedad de diabetes en niños y adolescentes (ISPAD) recomiendan un mínimo del 45% de la energía en forma de hidratos de carbono y advierten sobre evitar una alimentación demasiado restrictiva en hidratos de carbono.

Por otro lado, algunos estudios han encontrado alteraciones en el perfil lipídico y en el aporte de algunos micronutrientes como calcio o hierro, así como un exceso del aporte de ácidos grasos saturados.

Por todo ello, parece imprescindible que este tipo de estrategias alimentarias se realicen siempre con la ayuda y supervisión de profesionales sanitarios y no a partir de los simples consejos de un libro, blog o página de Facebook.

Las hipoglucemias son una de las complicaciones de la diabetes que más preocupan. A pesar de que se asocia el seguimiento de dietas bajas en hidratos de carbono con un aumento de la frecuencia de hipoglucemias, la realidad parece ser diferente. En los pocos estudios publicados, no existe un aumento de la frecuencia de hipoglucemias. Por otro lado, no se han reportado casos de cetoacidosis con este tipo de pautas alimentarias, si bien, estos datos deben ser revisados en el futuro, con más estudios sobre el tema.

Finalmente, uno de los principales problemas asociados a una dieta baja en hidratos de carbono es la falta de seguimiento de la dieta propuesta. En estudios realizados a largo plazo, hasta un 50% de los sujetos estudiados no seguían las pautas prescritas.

Con todo, las conclusiones actuales sobre dieta baja en hidratos de carbono y diabetes tipo 1 serían:

-       No existe una definición clara de dieta baja en hidratos de carbono.
-    Algunos estudios muestran reducciones de HbA1c espectaculares, incluso reduciendo la frecuencia de hipoglucemias y aumentando el tiempo en rango.
-   Aún falta de evidencia sobre eficacia y seguridad, especialmente en el caso de niños, pues algunos estudios han relacionado la dieta baja en hidratos de carbono con reducción de la velocidad de crecimiento, y también con alteración de los niveles de lípidos en sangre.
-    La adherencia a la dieta baja en hidratos de carbono es compleja. Es necesario personas o familias muy motivadas para poder mantenerla a largo plazo.




En conclusión, a falta de más estudios sobre el tema, parece que las dietas bajas en hidratos de carbono pueden ser una alternativa razonable para mejorar el control glucémico de las personas con diabetes tipo 1. No obstante, falta dar respuesta a algunas de las preguntas que aparecen en cuanto a su seguridad y eficacia. 
En cualquier caso, su uso debería realizarse siempre con un buen apoyo de profesionales que ayuden al diseño y adaptación de la pauta dietética a las necesidades de cada persona.

sábado, 3 de febrero de 2018

A vueltas con las grasas y las proteínas

Ayer volvió  a salir el tema. En una conversación de WhatsApp con una de las mejores nutricionistas que conozco (Marina Llobet @LlobetMarina) volvimos a caer en la trampa al intentar sacar alguna conclusión válida sobre el uso de la Unidad Grasa Proteína (UGP) en el control glucémico de personas con diabetes tipo 1.
¿Cuál fue la conclusión de la conversación? Pues me temo que deberéis esperar hasta el final del post...

ANTECEDENTES
La base del control de la alimentación en la diabetes tipo 1 a lo largo de los últimos años ha sido tremendamente simplista: "tantas unidades de insulina rápida según tantas raciones de hidratos de carbono en una comida". No obstante, la experiencia de muchos es que cuando toman comidas ricas en hidratos de carbono o ricas en proteínas, esta regla falla. Horas después de esas comidas suele aparecer una molesta hiperglucemia, la cual no acertamos a saber de dónde ha salido. Por ejemplo, hoy has comido una hamburguesa. Has contado perfectamente los hidratos de carbono, has aplicado la ratio adecuada y, aún así, la glucemia antes de la cena llega pasa de 200mg/dl. Seguro que os ha pasado alguna vez...Este simple ejemplo, indica como las grasas y proteínas también tienen efecto sobre los niveles de glucemia.

Fuente: Google images

La UGP apareció hace ya casi una década. Publicado inicialmente por el grupo de Pankowska, estableció un sistema horrible que asigna insulina extra a las grasas y las proteínas de la alimentación. Digo horrible, pues creo que no podría ser más complejo de explicar ni de llevar a la práctica diaria.
Se trata de lo siguiente. Siguiendo con el ejemplo de la hamburguesa, los pasos a seguir son los siguientes:

1º. Conocer el contenido de hidratos de carbono, proteínas y grasas.
- Hidratos de carbono: 42g
- Proteínas: 27g
- Grasas: 26g

2ª. Calcular la dosis de insulina según el contenido en hidratos de carbono.
Aquí se trata simplemente de aplicar la ratio de insulina por hidratos de carbono (podéis leer más sobre ello en el post que escribí para la Fundación para la Diabetes http://www.fundaciondiabetes.org/sabercomer/articulo/189/como-y-por-que-contar-los-hidratos-de-carbono-hc
Por ejemplo, si la ratio es 1 unidad de insulina por cada 1 ración de hidratos de carbono, para los 42g de la hamburguesa se necesitarán 4,2 unidades de insulina.

3º. Añadir más insulina por las grasas y las proteínas.
La pauta original indicaba añadir 1 unidad de insulina extra por cada 100 kcal que provengan de grasas y/o proteínas. Otras recomendaciones (como la del grupo de trabajo de la SED) indican elevar este valor hasta 1 unidad de insulina extra por cada 150 kcal. A estas 100 o 150kcal que provienen de grasas o proteínas se les denomina 1 UGP.
Además, estas unidades de insulina que provienen de las grasas y proteínas se deberían administrar de forma retardada, utilizando un bolo cuadrado en la bomba de insulina. 

¿Y si no utilizas bomba? Esto ya lo hablaremos en el siguiente post...

Este bolo cuadrado se programará a 3 horas cuando se incluye 1 UGP, 4 horas para 2 UGP, 5 horas para 3 UGP y entre 6 y 8 horas para 4 o más UGP.

La UGP se ha probado en diferentes estudios clínicos con pacientes con diabetes tipo 1. Los resultados no son demasiado claros. En algunos como los conducidos por Pankowska  se observa mejora en los niveles de glucemia. La crítica de algunos grupos como Petersen es que esa mejora en la glucemia se consigue a base de aumentar el número de hipoglucemias...mal negocio.

En mi opinión, existen algunos puntos clave:

- la complejidad del método hace que sea poco aplicable de forma estricta al día a día de las personas con diabetes tipo 1. No obstante, es posible entenderlo como un concepto teórico que ayuda a entender y a corregir las hiperglucemias producidas por comidas de alto contenido en grasas y proteínas.

- el concepto de UGP es solamente aplicable a aquellas comidas con cantidades de alimento superiores a lo normal. Se debe tener en cuenta que al calcular la ratio insulina / hidratos de carbono ya se tiene en cuenta la parte de proteínas y grasas que cada persona toma en sus comidas habituales. Al decir "tu ratio es de 1 unidad de insulina por cada 1 ración de hidratos de carbono", aquí también se incluye una parte de proteínas y grasas.

- No conocemos bien el efecto hiperglucemiante de grasas y proteínas. El efecto de 1g de grasa es diferente al de 1g de proteínas. Asimismo, el efecto también será diferente si se unen grasas y proteínas con hidratos de carbono en la misma comida. Y lo que todavía es peor, no esta bien estudiado el efecto de diferentes tipos de grasas... ¿Habéis notado alguna vez ese efecto hiperglucemiante al añadir aceite de oliva virgen extra en una ensalada? Seguro que no.

En este estudio de C Smart publicado en 2013 se puede comprobar como el efecto hiperglucemiante era mayor al añadir grasa o proteína (uno de los dos) a los hidratos de carbono de una comida. Este efecto era mucho mayor si se añadían a la vez grasa y proteína.


- Tampoco conocemos bien los alimentos. La aplicación de la UGP puede ser algo más sencilla para alimentos que vienen etiquetados. Pero, ¿que hacer ante un menú casero del cual no se conocen los ingredientes? Además, la composición de los alimentos puede variar enormemente. En especial esto se ve afectado por el contenido de grasas. Recordamos que 1g de grasa aporta 9kcal. Solamente 1 cucharada sopera de aceite o de mantequilla ya supondrían casi 100kcal, es decir, casi 1 UGP.

- Las comidas ricas en grasas y proteínas reducen la velocidad de absorción de los hidratos de carbono ingeridos, pues hacen más lenta la digestión de los alimentos. Por ello, el concepto de UGP de aplicar insulina en dos fases (una rápida y otra retrasada) es interesante para aplicar a este tipo de comidas y prevenir esa más que molesta hipoglucemia justo a los 30 o 60 minutos de la comida.  

En definitiva, mi humilde opinión es que la UGP nos ayuda a explicar más cosas que a tratarlas. En mi experiencia clínica, se aplica a algunas comidas en particular, como pizza, fast-food o a algunos guisos pero siempre a partir de la experiencia previa y a base de muchas pruebas.

jueves, 12 de mayo de 2016

Empezando en Diabetes y Deporte

Esta tarde he tenido la oportunidad de participar en una sesión educativa especial. Aprovechando un periodo de prácticas del Master de Educación en Diabetes que estoy realizando, nos hemos reunido con una decena de jóvenes con diabetes tipo 1. La mayoría de ellos con un diagnóstico reciente de diabetes, incluso algunos inferior a un mes.
En ese momento inicial se suelen plantear algunas dudas como:
- ¿Podré seguir haciendo ejercicio?
- ¿Es posible mantener la glucemia estable durante el ejercicio?
- ¿Qué hago con la insulina? ¿Tomo más hidratos de carbono?

Es difícil dar respuestas a cada una de estas preguntas, pues existe una respuesta diferente para cada caso. 

En primer lugar, me gusta explicar que a pesar de que a veces el ejercicio supone alguna molestia como hacer alguna glucemia capilar extra o tener que tomar hidratos de carbono cuando no apetece para evitar una hipoglucemia. Además, no siempre se consigue dominar los niveles de glucemia después del ejercicio. A veces la glucemia sube, a veces baja... Pero por encima de todo ello, el ejercicio tiene un papel fundamental: las personas que hacen ejercicio tienen una mejor calidad de vida, también si se tiene diabetes. Conviene no olvidarlo, los efectos beneficiosos del ejercicio físico son superiores a las dificultades que a veces supone.

Los que han pasado por esta situación saben que hacer ejercicio puede desequilibrar el control de la glucemia. Es normal, se trata de otro elemento a tener en cuenta en el difícil equilibrio de la glucemia. No solamente se trata de insulina e hidratos de carbono sino que se añade el ejercicio, con todas sus variables como:
- tipo de ejercicio
- intensidad
- duración
- frecuencia
- hora del día
- ...

¿Cómo se puede controlar todo esto?
De igual forma que se controla la alimentación contando los hidratos de carbono se puede controlar el ejercicio físico. Se empieza por sesiones cortas, de por ejemplo 30 minutos. Preferentemente a la misma hora del día. Se anota la glucemia previa y la posterior al ejercicio, así como la cantidad de hidratos de carbono que se han tomado antes o durante el ejercicio o si se han reducido dosis de insulina.
Este diario es fundamental. Nos sirve para valorar el ejercicio realizado y la respuesta del organismo a esa actividad. Una vez se logra controlar ese ejercicio se puede cambiar, probando con otros ejercicio o aumentando la duración o la intensidad.

Poco a poco, con paciencia y con mucha observación se consigue controlar el ejercicio, sin olvidar que en la diabetes 2 + 2 nunca son 4...


Para más información sobre diabetes y ejercicio podéis consultar mi libro en este mismo blog.

miércoles, 4 de noviembre de 2015

Nuevo proyecto Institut Diabetes Activa

En los últimos meses he estado trabajando intensamente en un proyecto que me ilusiona especialmente. Desde hace mucho tiempo que me dedico a la diabetes, teniendo especial interés en todo aquello relacionado con la actividad física, el ejercicio y el deporte.
Junto con Albert Olivella (entrenador personal) hemos creado el instituto Diabetes Activa, un centro dedicado exclusivamente al asesoramiento de personas con diabetes que realizan actividad física o deporte. Trabajaremos la alimentación, la adaptación a cada tipo de ejercicio, realizaremos planes de entrenamiento e incluso, se realizarán entrenamientos en el mismo centro. Queremos dar atención a aquellas personas que tienen diabetes pero que les cuesta controlarse cuando hacen ejercicio o aquellas que quieren mejorar su rendimiento.
No podemos olvidar a aquellos otros que todavía no hacen ejercicio y que desde nuestro centro les ayudaremos a hacerlo de la forma más saludable posible, como herramienta indispensable para mejorar sus niveles de glucosa en sangre.

Recordad que aquellos que sois de fuera de Barcelona tenemos disponible un servicio de atención online.

Además, en pocas semanas (28 de noviembre) realizaremos nuestra primera sesión grupal, "Jornada Diabetes y deporte: de la Teoría a la Práctica" en la que a lo largo de todo un día primero hablaremos sobre diabetes, alimentación y ejercicio, para luego poner en práctica lo aprendido. Te esperamos¡¡

Podéis encontrar información y contactar con nosotros en nuestra recién estrenada web, en www.institutdiabetisactiva.com




miércoles, 28 de octubre de 2015

Revertir la diabetes con alimentación

Uno de los problemas del exceso de información es poder discriminar aquellas informaciones que solamente tienen como objetivo obtener un beneficio de las personas con diabetes. Uno de los temas más habituales tiene relación con la alimentación. Una mala alimentación puede ser una de las causas de aparición de diabetes tipo 2 así como corregir esos hábitos alimentarios incorrectos ayuda a controlar la diabetes. en este artículo http://www.fundaciondiabetes.org/sabercomer/articulo/114/revertir_la_diabetes_con_alimentacion nos preguntamos hasta donde puede llegar la alimentación y qué efectos comprobados ofrece.

miércoles, 20 de mayo de 2015

Los hidratos de carbono en la competición

Hace solamente 2 semanas apareció publicado nuestro trabajo Carbohydrate Management in Athletes with Type 1 Diabetes in a 10 km Run Competition en la revista International Journal of Sports Medicine. Se trata de un trabajo que hemos realizado desde el CIBERDEM-IDIBAPS en colaboración con la Fundación para la Diabetes. Gracias a ellos pudimos asistir en investigar el comportamiento de atletas con diabetes en una carrera de 10km. 
La conclusión de este estudio nos indica como el aporte de hidratos de carbono durante una carrera de 10km es irregular en los deportistas con diabetes. Además, las cantidades utilizadas tienden a ser inferiores que las que aparecen en las guías o recomendaciones que habitualmente los profesionales sanitarios damos a los pacientes. 
La explicación la encontramos en la cantidad de factores que influyen sobre la respuesta de la glucemia al ejercicio. Así, depende del tipo de ejercicio, intensidad, duración, momento del día, estado de forma, pauta de insulina, temperatura,...y así hasta más de 20 factores implicados. Por ello, uno se puede imaginar que será muy difícil, por no decir imposible, encontrar la dosis precisa para cada persona. De momento solamente nos queda con utilizar las recomendaciones como una guía inicial, la cual debe ser contrastada con los controles de glucemia antes y después del ejercicio y el análisis de los resultados obtenidos.

martes, 28 de abril de 2015

En el Diabetes Experience Day

Hace un par de meses colaboré en uno de los eventos más espectaculares en los que he participado. Se trata de la 2ª edición del Diabetes Experience Day. Fue espectacular el trabajo realizado por Ángel Ramírez y Canal Diabetes como organizador, al reunir a unas 800 personas en Valencia para hablar sobre diabetes.
Esto no seria una novedad si no fuera porque no se trata de un congreso para médicos, sino para pacientes. Fue un día para compartir, tanto las interesantes presentaciones de muchos compañeros y amigos, como los comentarios a la hora del café o de la comida.
Os dejo un enlace con mi participación, hablando sobre mi tema preferido, Diabetes, Ejercicio y Alimentación.